5 MOTIVOS PARA REVIVIR UN BLOG (mi blog)

PORQUE REVIVIR UN BLOG?

  1. No està MUERTO. El pobre aùn respira. No lo han borrado. ¡Què suerte! ¿no?. Eso sì, està casi casi en las ùltimas, pero mientras hay vida hay esperanza. ¿A que sì?
  2. Porque tiene informaciòn tuya. ¡Sì!, es casi casi como una amiga ìntima a quien le has contado algunas cosas de tì, algunas muy personales, hay fechas, recuerdos, anècdotas en fin. Habrà que seguir platicando con nuestra amiga ¿no?, de seguro querrà que nos pongamos al dìa.
  3. Es el tiempo indicado para revivirlo. Quizàs habìas dejado de escribir por falta de tiempo. Bueno pues resulta que este monstruito del Covid quizàs nos ha dejado con màs tiempo que antes. Claro que no serà en todos los casos, pero bueno. Si hay tiempo, hay que aprovecharlo y asì no nos aburrimos.
  4. Hay cosas que decir y compartir. Si, incluso aunque nadie nos lea, esto puede funcionar como una buena terapia. ¿Para què pagarle a un sicòlogo cuando puedes” terapearte”por acà?, (Sicòlogos espero no lo tomen a mal, su trabajo es muy necesario pero a veces sòlo hace falta escribir un poquito). Y tambièn arreglar un poquito, porque tu amiga ìntima ha perdido algunas fotos, algunas imàgenes y pues nada, habrà que echar una manita de gato aquì y allà.
  5. CONECTAR con màs gente no resulta una idea tan mala. ¿Què piensas? Si tu mismo tienes un blog y me lo quieres presentar con mucho gusto pasarè a visitarlo. Los temas que me interesan son cuentos, ficciòn, fantasìa, literatura, etc.

Estarè dando mantenimiento a mis entradas antiguas y por supuesto posteando cosas nuevas. Ya lo veo que va agarrando mejor color…

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

CLAROSCURO

Cuento corto, original.

Photo by Burst on Pexels.com

Josè Luis se acercò cauteloso, como si en vez de aproximarse a una pintura lo estuviera haciendo a un animal salvaje. En un lienzo de tamaño mediano, Juliana habìa pintado la figura erguida de un hombre robusto; tapizando casi por completo el cuerpo, se podìan ver decenas de cuadritos, negros, grises y blancos intercalados unos con otros.  De una esquina nuevos cuadritos parecìan venir de la nada para terminar de cubrirlo.

-¿Què te parece?- se sobresaltò un poco mientras la suave pero inesperada voz de Juliana se deslizaba en su oìdo; no la habìa sentido llegar.

-Interesante…¿còmo lo titularàs?

-Claroscuro, dijo ella.


Josè Luis se quedò mirando al hombre, era evidente que los cuadritos representaban los ladrillos invisibles de que se conforma nuestra personalidad. Los blancos y luminosos serìan los sentimientos màs puros, aquellos capaces de dar a luz obras de caridad excepcionales o en algunos casos actos heroicos. Pensò en Miguel, el hijo de la cocinera, a quièn Juliana pagaba estudios, ropa y medicinas. Recordò cuando èl mismo habìa sido testigo de còmo un carro arrollaba a un indigente y se daba a la fuga. El se habìa quedado para llamar a una ambulancia y asegurarse que el herido recibiera atenciòn mèdica. Los grises eran aquellos sentimientos manchados con gotitas de egoìsmo o de otras cosas no muy limpias, como cuando ambos se ofrecìan a sacar a pasear al abuelo enfermo y cascarrabias de Juliana; sabedores que hacìan mèritos para el momento en que el viejo hiciera su testamento. Los negros representarìan lo peor que puede guardar un ser humano dentro de sì mismo. Sintiò un escalofrìo, eran tan negros como una noche sin luna.


La puñalada por la espalda fue tan certera que Josè Luis se derrumbò casi al instante, Juliana lo sostuvo para que no cayera violentamente y luego ya en el suelo, mesò sus cabellos y acariciò su frente hasta que el cuerpo dejò de hacer ruidos extraños. Acto seguido fuè por un pincel y añadiò una gotita de sangre a cada cuadro negro y siguiò pintando.

Autor: Ana Laura Piera (Tigrilla)

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