MI PARTICIPACION EN “ESCRIBIR JUGANDO” ABRIL.

Escribir un relato de no más de 100 palabras inspirándote en la carta y que incluya el elemento del dado “ojo”
Opcional: Incluír en el relato el elemento de la carta “máquina de escribir”, ya sea el objeto, el inventor o el año.

INSANIA

La ventana exhibía el paisaje árido y rojizo de Marte, pero también mostraba su propio reflejo de ojos hundidos y palidez extrema.
Buscó en el módulo la cajita musical que le recordaba su habitación de pequeño. Le dio cuerda y el carrusel con niños de plástico empezó a subir y bajar al compás de la música infantil. Con su único ojo bueno alcanzó a mirar cómo la niña sobre el dragón se bajaba de la montura y se iba a sentar en los escalones cercanos. Sacó una vieja máquina de escribir imaginaria y tecleó: ¡Vengan por mí!

98 palabras

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

Si te gustó puedes compartirlo. Siéntete libre de comentar, siempre leo y contesto todos los comentarios. Si quieres participar en el reto, entra al blog de Lidia, hay muchas cosas interesantes que ver. https://lidiacastronavas.wordpress.com/2021/04/01/escribir-jugando-abril-3/

NO TE CONOZCO

Photo by Ashley Byrd on Unsplash

Desperté y ahí estaba junto a mí, como siempre.

—Tu mirada me ha despertado—le dije con la mía llena de reproche.

—Lo siento ¿preparas café?

No podía creerlo, me despertaba y encima quería que me levantara presta a hacer café. Lo hice, porque también me apetecía y porque no puedo empezar la jornada sin unas tres tazas. (Cortado y sin azúcar).

Entré a mi portátil a asomarme por los blogs literarios que sigo.

—¿Qué? ¿Hoy no entras a ver noticias?—dijo extrañado.

—No me interesa, ya sé lo que voy a encontrar: hambre, pandemia, muertos, pandemia, corrupción, pandemia, encierro, pandemia, restricciones, cubrebocas, distancia, desinfectante…

—Estás muy pesimista— comenzó a vestirse—. Lo ví sacar una peluca de colores, un traje estridente y enormes, rídiculos, zapatos a juego.

Me le quedé viendo, nunca lo había visto así.

—¿Qué? ¿no puedo ser un payaso?— dijo mientras se ponía una extravagante naríz roja —¿o prefieres el disfraz negro que incluye la guadaña?

Callé y me le quedé viendo con curiosidad.

El día salió vestido de payaso y en efecto fue una fecha llena de risas, bromas y cosas inesperadas; como si la gente a mi alrededor se hubiera confabulado con él para hacerme el día ligero.

Por la noche, al acostarme, se acercó y me susurró al oído: piensa en mí como una persona que no conoces, y así cosas nuevas pueden pasar.

AUTOR: ANA LAURA PIERA / Tigrilla