LIZZET Y EL SEXO

Un año ominoso, un escape de la realidad. Placer y fantasía se juntan en este relato corto, original.

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Era Lizzet una diosa, lo más increíble que él hubiera visto jamás. Siempre tenía una sonrisa en el rostro, nunca una queja. Ante sus continuos y ácidos monólogos, ella guardaba comprensivo y amoroso silencio. Le recompensaba las tristezas con placer y fantasìa, era ella un escape de la cruda realidad de aquel ominoso año cuando no acababa de pasar una tragedia cuando ya se tenía otra encima. A menudo y a pesar de no creer en nada en particular, se sorprendìa a sì mismo, agradeciendo a la vida por aquella bendición.

Los que más contentos estaban, eran los de la fábrica de muñecas sexuales Orient, con su nuevo modelo robótico: Lizett 2020, que gracias a la pandemia había salvado a la empresa de la bancarrota.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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SONATA EN EL AIRE

Melodìa silenciosa que eleva o abate nuestro espìritu. (Depende del ser màgico con el que te topes). Microrelato. Original.

Desconozco autor de la foto, pero me encantò.

Damiàn observaba la sonata compuesta por suaves y exquisitos aleteos. La pequeña hada volaba alrededor de èl siguiendo compases invisibles, haciendo un despliegue de libertad y maestrìa en el oficio de volar. Èl imaginaba la mùsica y embelesado escuchaba aquella melodìa silenciosa.
De repente el pequeño ser se detuvo en el aire, a la manera de los colibrìes y le mirò de frente. Una risa negra y despiadada saliò de su boca diminuta y en sus ojos se asomò un brillo perverso que èl nunca olvidò. El hada se alejò ràpidamente y su horrible mofa se fuè desvaneciendo en el aire.

Damiàn, abatido se alejò lentamente en… su silla de ruedas.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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CYBORG II

cuento corto, original, sobre un hombre que sobrevive a un apocalipsis cyborg y sòlo hay algo que le recuerda lo que es “ser humano”.

dibujo por Tigrilla

Adivinando que los malditos cyborgs acabarìan por eliminar a todos, fingiò ser uno. Imitar convincentemente su comportamiento no fuè fàcil, pero peor habìa sido esconder su propia humanidad. Sòlo tenìa unos pocos, preciosos minutos de soledad cuando simulaba recargar baterìas; mismos que aprovechaba en leer un libro que tenia escondido y que consideraba su tesoro; leyèndolo recordaba que no estaba hecho de metal y circuitos electrònicos, sino de piel, huesos y espìritu. Un dìa el aullido de sirenas y el parpadeo frenètico de luces le indicaron que habìa sido descubierto. La puerta del mòdulo de recarga fue sellada y ya no se volverìa a abrir jamàs. Se despojò lentamente de su piel de robot hasta quedar desnudo y luego, hacièndose un ovillo en el piso helado, se dispuso a leer hasta el final.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

otro cuento con el mismo tema de los cyborgs: https://tigrillasblog.wordpress.com/2006/08/08/c-y-b-o-r-g/

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LOS ALEBRIJES

cuento corto, original.

Photo by Bruno Bueno on Pexels.com

¿Recuerdas que decìas que nunca soñabas nada, y lo mucho que te gustarìa recordar aunque fuera un pedacito de sueño?…Ese dìa tras varias noches de horror te diste cuenta de que no era que no soñaras sino que muy dentro de tì preferìas que a tus pesadillas se las comiera el olvido. Pero al olvido se le olvida todo, ¡hasta tu!, y entonces supiste que habìas quedado solo frente a ellas.

La noche era un festìn. Nos alimentàbamos de tì sin escatimar en crueldad y de a poco drenàbamos tu carne y tu espìritu hasta dejar tu calavera desnuda y perpleja; y cuando abrìas los ojos y te dabas cuenta de que todo era un sueño, sabìas que la pesadilla no terminaba ahì sino que se volverìa a repetir como cada noche.

Debo decir que no nos hacìan justicia los temblorosos trazos con los que intentaste describirnos. Mejor suerte tuvieron tus esculturas. La madera se prestaba mejor para expresar nuestra maravillosa y siniestra complejidad. Supiste captar de nuestros cuerpos la ausencia de fronteras entre lo humano y lo animal, entre lo espiritual y lo fìsico, tanto fue asi que tus trabajos terminados causaron agitaciòn y temor, decìan que estabas loco, poseìdo, y que las figuras paridas por tus manos eran en realidad demonios.

Trabajabas como un loco procurando no dormir para no soñarnos; pero de vez en cuando el cansancio te vencìa y notaste que nuestros ataques no eran tan feroces como antes; nuestra fuerza iba menguando en la misma proporciòn en que nos ibas apresando en la madera.  Uno a uno fuimos cayendo: el dragòn-mono-ladròn-de-almas, la serpiente-mariposa-venenosa, el lobo-dragòn-hambriento-de-sangre, la calavera-flor-de-la-muerte, el sàdico-duende-leòn…. Tu reìas como un desquiciado cada vez que terminabas una figura, sabedor que era una baja mas en nuestras huestes.

Llegò el dìa en que terminaste con todos nosotros, tu casa parecìa un zoològico fantàstico pero esa noche pudiste dormir tranquilo, parecìas un bebè recièn nacido…

¡Shhh!,no grites…¿ves esa humareda? llegaron todos los vecinos y tiraron tu puerta, removieron todo y nos sacaron al patio mientras repetìan como loros sus oraciones de protecciòn, entonces nos prendieron fuego. Conforme la madera se quemaba nuestros espìritus eran liberados. ¿Te das cuenta de lo que significa?, tus ojos desorbitados me contestan que sì…

Ana Laura Piera / Tigrilla

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LOS CHANEQUES

Cuento corto, original.

sitio arqueològico de Toluquilla, Qro. foto de Ana Laura Piera

Por nueve dìas y nueve noches ardiò el fuego. Tuvieron que ser muy cuidadosos de que no se apagara y tambièn de que el guardia del sitio no los viera. Por eso tuvieron que caminar tanto, para alejarse de los lugares frecuentados por turistas y lugareños, adentràndose en zonas aùn inexploradas por los arqueòlogos.

Escondida entre la vegetaciòn, encontraron los restos de una pared de piedra, lo suficientemente alta para ocultarlos. Se sentaron junto a ella sobre un lecho suave de hojas muertas y ahì se quedaron alimentando el pequeño fuego.

Hernàn y Marcos eran aùn muy niños cuando de boca de los mayores escucharon la leyenda de los chaneques o duendes del bosque. En otras partes del paìs se les conocìa como “aluxes”. Tenìan poder para cuidar y proteger a quien ellos quisieran, pero tambièn eran capaces de causar un gran daño. El tono con el que hablaban los viejos de estos personajes, denotaba miedo y respeto. Alguien contò que a veces estos seres permanecìan dormidos y ocupaban de un ritual especial para despertarlos. Se pensaba que pagaban con favores inmensos a quien hiciera esto por ellos.
Desde el dìa que habìan escuchado aquella historia Hernàn y Marcos jugaban siempre a que despertaban a los chaneques y asì se hicieron hombres.

El fuego ardìa sobre un pedazo de barro moldeado por manos antiguas cientos de años atràs. Se turnaron para dormir y casi no sintieron hambre. Lo atribuyeron a la magia que estaban realizando. Por fin el lapso de tiempo se cumpliò y pudieron apagar aquel fuego que habìa vivido exactamente nueve dìas con sus noches. La ùltima noche a Hernàn le entrò miedo y decidiò regresar a su casa. Marcos se burlò y dijo que èl se quedaba a ver el resultado de sus esfuerzos. Conforme la noche avanzaba cayò en un sueño profundìsimo. Cuando despertò, sintiò un làtigazo de hielo en la espalda. Frente a èl estaba un ser con cuerpo de niño y cara de anciano que lo miraba fijamente. Era un duende sin duda, ¡la magia habìa funcionado!. El duende sonreìa de una forma traviesa. Marcos se sintiò extraño y tardò un poco en darse cuenta que ya no era màs un ser humano, sino un ¡perro!. Tratò de gritar y de su garganta sòlo saliò un aullido lastimero. Corriò despavorido mientras el duende reìa a carcajadas.

Lo que habìa sucedido en las ùltimas horas antes de su transformaciòn en perro, ningùn ojo humano lo ha visto jamàs. Pocas horas despuès de apagarse el fuego sagrado y de la partida de Hernàn, los ìdolos antiguos enterrados en el suelo de la zona se habìan calentado inexplicablemente hasta ponerse al rojo vivo, tanto, que aùn bajo tierra se veìa el resplandor rojizo que emergìa del piso. Todos y cada uno de ellos cobrarìa vida minutos despuès. Algunos serìan buenos con la gente, cuidarìan sus milpas de cualquier daño pero otros serìan traviesos, malvados, perdiendo a la gente y desaparecièndolos, especialmente a los niños pequeños. Tambièn les gustaba esconder las pertenencias de las personas y en algunos casos extremos cambiar la forma humana por alguna otra,ya fuera animal, vegetal o mineral. Despuès de su despertar, los seres màgicos se congregarìan cada noche en los lugares importantes como las piràmides principales o patios ceremoniales. Ahì entonarìan cantos a los dioses antiguos y armarìan un barullo que espantaba hasta al màs valiente.

El perro Marcos fue adoptado por un hombre que lo alimentò y lo cuidò. Siempre le intrigarìa la mirada tan inteligente que tenìa el animal. Parecìa como si quisiera decir algo. Pasaba los dìas a la entrada de la zona arqueològica. La gente se sorprendìa al ver a aquel perro que subìa y bajaba por las ruinas con una habilidad y conocimiento increìble pues guiaba a los que se retrasaban y se aseguraba de que no se quedara nadie fuera de la hora permitida. Parecìa especialmente contento cuando al caer la noche, su amo lo encerraba en casa, a salvo y seguro de las travesuras de los chaneques.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla (Inspirada en las ruinas de Toluquilla, en el estado de Querètaro, Mexico.
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