AMOR PROHIBIDO

Sommarnöjen, Anders Zorn imagen de Wikipedia

Nada en ellos parecía fuera de lo común. Nada en su forma de actuar, vestir o moverse hubiera podido indicar que en el fondo de la vieja lancha, se encontraba un cuerpo humano; tibio aún por habérsele escapado la vida hacía poco tiempo. El cielo enrojecido anunciaba la agonía del sol. Albert aprovecharía la noche para deshacerse del cadáver en medio del inmenso lago.

Todos en el pequeño pueblo de San Andreu sabían que eran hermanos y que de cuando en cuando Albert visitaba a Caterina, quien vivía con su esposo Bernat; un hombre mayor que ella por veinte años.

Caterina se inclina un poco para echar un último vistazo al cuerpo de su marido, ahora parcialmente tapado con una lona. Se siente extraña ahora que sabe que él no estará con ella. Observa a Albert y por un instante no es el hombre de treinta y dos años, sino el niño de once, asustado por haber hecho algo malo, muy malo. Desde el pequeño embarcadero, ella le avienta mil promesas en una mirada para tranquilizarlo.

Albert se aleja remando despacio, mientras recrea en su mente lo sucedido: Su hermana, a quien nunca le ha podido negar nada, pidiéndole por fin matar a Bernat. El cuerpo de su cuñado contorsionándose, pataleando, luchando. Albert tapándole boca y naríz con una de sus manos de gigante y con el otro brazo apretándolo con fuerza para que no eludiera su destino. Por fin sobrevino la laxitud del cuerpo y pensó que era como si su cuñado estuviera plácidamente dormido y no muerto.

Mientras rema, un pensamiento aleja los malos recuerdos. La semana siguiente podrá regresar a San Andreu y volverá a meterse en la cama tibia de su hermana como lo han hecho desde siempre. No tendrán que esconderse o emborrachar a Bernat hasta dejarlo inconsciente. Ahora podrán vivir su amor prohibido sin prisas; mientras el hombre flota como un fantasma submarino, desgarrado el cuerpo y olvidado para siempre en la oscuridad.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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