PÁLIDO REFLEJO

Caminando, haciendo unas compras, vi mi reflejo en una vidriera. No pude evitar tomar una foto. Esto no pretende ser una reflexión triste, de alguna forma nos hemos “adaptado” a todo esto que hemos vivido. ¿Se extraña nuestras vidas de antes? Pues si, pero aún dentro de estos tiempos difíciles hay momentos buenos. Valorémoslos. Sobre todo apreciemos lo que verdaderamente importa, creo que es una de las enseñanzas de esta pandemia. Aprovecho para agradecer sus visitas a mi rincón de la blogósfera. ¡Gracias!

Foto tomada por Ana Laura Piera

NO TE CONOZCO

Photo by Ashley Byrd on Unsplash

Desperté y ahí estaba junto a mí, como siempre.

—Tu mirada me ha despertado—le dije con la mía llena de reproche.

—Lo siento ¿preparas café?

No podía creerlo, me despertaba y encima quería que me levantara presta a hacer café. Lo hice, porque también me apetecía y porque no puedo empezar la jornada sin unas tres tazas. (Cortado y sin azúcar).

Entré a mi portátil a asomarme por los blogs literarios que sigo.

—¿Qué? ¿Hoy no entras a ver noticias?—dijo extrañado.

—No me interesa, ya sé lo que voy a encontrar: hambre, pandemia, muertos, pandemia, corrupción, pandemia, encierro, pandemia, restricciones, cubrebocas, distancia, desinfectante…

—Estás muy pesimista— comenzó a vestirse—. Lo ví sacar una peluca de colores, un traje estridente y enormes, rídiculos, zapatos a juego.

Me le quedé viendo, nunca lo había visto así.

—¿Qué? ¿no puedo ser un payaso?— dijo mientras se ponía una extravagante naríz roja —¿o prefieres el disfraz negro que incluye la guadaña?

Callé y me le quedé viendo con curiosidad.

El día salió vestido de payaso y en efecto fue una fecha llena de risas, bromas y cosas inesperadas; como si la gente a mi alrededor se hubiera confabulado con él para hacerme el día ligero.

Por la noche, al acostarme, se acercó y me susurró al oído: piensa en mí como una persona que no conoces, y así cosas nuevas pueden pasar.

AUTOR: ANA LAURA PIERA / Tigrilla

GURÚ

Esperanzado, escuchaba las buenas nuevas: un remedio maravilloso que prevenía y curaba el virus maldito que tenía a todos de rodillas. Decidí averiguar más sobre ello. Así me encontré entre el grupo de quince personas que bajaron del camioncito tipo turístico frente a una elegante residencia una fría mañana de Enero. Tras pasar engorrosos filtros de seguridad pudimos entrar al “Sancto Sanctorum” de “El Gurú de la Salud”.

Lo respaldaban millones de vistas y menciones en youtube, twitter, instagram y demás redes sociales. Tanta gente no podía estar equivocada y, ¿como dudar de mi compadre? quien tras asistir a la fiesta clandestina de fin de año del trabajo se había contagiado, y luego toda su familia. A pesar de que habían estado muy graves, pudieron salvarse gracias al Gurú.

Me pareció muy joven, iba vestido con un suéter blanco de punto y pantalones grises. Llevaba barba impecable y estaba sentado frente a un impresionante despliegue de pantallas, computadoras, micrófonos y todo lo necesario para que su evangelio se escuchara fuerte y claro en la blogósfera y reverberara en el mundo exterior: “El Covid tenía cura y Él era la respuesta”.

Bajo el peso de nuestras miradas, se levantó y señaló a alguien de nuestro grupo quien tendría el honor de ayudarle a despojarse de la ropa, no toda, solo los pantalones y el calzoncillo. Luego El Gurú empezó a defecar mientras un asistente con una palangana dorada recogía cuidadoso lo que salía del milagroso trasero mientras la habitación se llenaba del tufo a mierda. Otro asistente le limpió con sumo cuidado y alguien más fue señalado para vestirlo de nuevo. Todo fué muy rápido, no se fuera a enfermar. Sonrió benevolente y pidió que nos repartieran quince frasquitos de muestras frescas.

“En nuestra tienda podrán comprar más. Las instrucciones vienen en cada frasco. Entren a mi página http://www.curadelcovidporelgurudelasalud.com y dejen su testimonio. Si quieren iniciar un negocio propio adquieran una membresía, recibirán el producto a un precio super especial y tendrán la gran bendición de ayudar a otros. Harán del mundo un lugar mejor. Los amo”

Salí con la sensación de haber presenciado una maravilla. Teníamos veinte minutos para hacer como nos pareciera: algunos se tomaron selfies con sus muestras, otros tomaron fotos de la mansión y hubo gente que aprovechó para meditar en los jardines, yo entre ellas. Al final nos reencontramos en la tienda, donde tendríamos una hora para comprar y curiosear entre libros del Gurú, camisetas con su imagen y postales. Yo decidí comprar la membresía y me llevé tres cajas con cien unidades cada una para revender, pero hubo quienes se llevaron más, como una mujer mayor que llevaba diez cajas.

Salimos de la residencia y nos subimos al camioncito, sintiéndonos dichosos e invencibles con nuestros frasquitos de mierda.

AUTOR: Ana Laura Piera / Tigrilla

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EL JUEGO

Photo by George Becker on Pexels.com


Desde lo alto de la torre, el Rey y la Reina miran el campo de batalla. La lucha fue terrible: la mitad del ejército cayó, pero el Reino permanece. Los ojos de la Reina se vuelven agua salada ante la visión de los charcos de sangre y los cuerpos muertos. Abajo, un grupo de frailes se apresuran a dar la última bendición a los que están muriendo

—Es hora de su medicación.

La escena es interrumpida por la enfermera de turno, quien derrama una cascada de absurdas pildoritas de colores en la mano temblorosa de Artemio.

—Le hemos dicho que no se quite la ropa. ¿Dónde dejó su camisa? ¡guarde ese juego! están prohibidos en los cuartos, ya lo sabe.

El Rey, la Reina, los Peones, la Torre… todo cae en el interior de la caja de madera, arropados suavemente en el forro de terciopelo, dormirán hasta que en la casa de locos haya espacio para la cordura despiadada del ajedrez.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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LA CUENTA ETERNA

Photo by Olya Kobruseva on Pexels.com

Uno a uno fueron cayendo. La enfermedad terminal que los aquejaba no les daba tregua por vivir contando lo finito. El campo quedó cubierto completamente de calendarios moribundos.
En medio de su agonía, uno de ellos musitaba: ” ¿Porqué vivir este dolor? ¿No es un nuevo año la continuación del mismo tiempo?¡ay!”
Muy orondo pasaba por ahí un reloj; le miró de reojo y con lástima.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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LUIS, MI ABUELO.

«Hay que recordar el vacío entre dos vidas cantando. Con el menor equipaje posible de recuerdos.» Benjamín Jarnés.

Amanece tímidamente sobre el mar y sobre la cubierta del buque de vapor “Sinaia”, Luis otea el horizonte con la esperanza de alcanzar a ver el puerto de Veracrúz. Hay muchas personas en cubierta que igual que él esperan ansiosos.

Tras casi dieciocho días de viaje está emocionado y a la vez nervioso. A sus veinticuatro años siente que ha vivido ya demasiadas vidas y ahora tendrá que empezar otra. Los recuerdos se agolpan en su cabeza y por última vez los deja correr libres, cual caballos salvajes. No intentará suprimirlos, pues tiene la firme intención de que al bajarse del buque los deje en él, o mínimo, se queden archivados y olvidados en un rincón de su mente, de lo contrario teme que quizás no tenga la fuerza necesaria para continuar.

Buque de vapor Sinaia 1924-1946

Recuerda su infancia en el risueño pueblo de Guadix, un pueblo granadino a los pies de Sierra Nevada, con veranos cortos y cálidos e inviernos largos y demasiado fríos. En su familia, los hombres se habían dedicado siempre a reparar trenes y él mismo era un excelente mecánico ferroviario. De la mano del recuerdo le llega el olor a fierros engrasados: el olor de su taller.

Pueblo de Guadix, Granada, Andalucía, España. Photo by Jorge Segovia on Unsplash

En algún momento decidió dejar sus trenes y seguir los pasos de su hermano mayor Ginés en cuanto a política e ideas, y al estallar la Guerra Civil Española la vida los sorprende del lado perdedor. Ginés es apresado y condenado a muerte, pero la pena es conmutada por treinta años de prisión. Las lágrimas se agolpan en sus ojos y una gota salada resbala por su mejilla al recordar a su madre que perdió dos hijos de golpe.

Sus compañeros y amigos caídos en batalla, son los fantasmas que con más ahínco quisiera dejar sobre la cubierta del Sinaia; pero sospecha que siempre que mire su brazo izquierdo, chueco a consecuencia de una herida mal soldada, les recordará siempre.

mi abuelo (flecha) y algunos de sus compañeros

Perdido todo ya, logra pasarse a Francia y es recluído junto con muchos compatriotas: hombres, mujeres y niños en el campo de concentración de Argeles Sur Mer en la región del Rosellón en Francia. El infierno en la playa, pues las condiciones habían sido horribles: sin servicios, sin comida, sin un techo y a merced de los elementos. De esa etapa, nunca olvidará el viento, cortante como navaja afilada, la terrible humedad y los numerosos muertos en los primeros días de ese campamento infame. Una cosa era morir peleando y otra morir en esas circunstancias indignas.

refugiados españoles llegando al playón que se convertiría en campo de concentración en Argeles Sur Mer Francia.

El Sinaia, repleto de refugiados, zarpó del puerto francés de Sette el 25 de Mayo de 1939 y al poderse contar entre sus pasajeros había logrado rehuir un destino incierto: unirse al ejército francés contra los nazis o regresar a España donde lo esperaba la muerte. ¡Había sobrevivido a tanto!, incluso a la travesía por mar que no estaba resultando fácil. Era un barco pensado para seiscientas cincuenta personas y estaba transportando mil quinientas noventa y nueve. Las condiciones eran de hacinamiento, la comida no abundaba y el estado anímico no era el mejor para nadie. Para distraerse había sabido hacerse útil en la cocina donde ofreció su ayuda. Ahí aprendió algunas cosas del oficio que estaba seguro le servirían de una u otra forma.

El Sinaia pasando por el estrecho de Gibraltar, para muchos, no volverian a estar tan cerca de España.

“¡Tierra! ¡tierra! ¡México!”, el grito cortó de tajo sus pensamientos y forzando un poco la vista tuvo el primer atisbo de su destino: las luces del puerto de Veracrúz que recién despertaba a la vida cotidiana aunque ese día resultaría ser extraordinario.

Durante la travesía algunos pasajeros, intelectuales distinguidos, habían organizado un pequeño periódico donde gracias a un mimeógrafo se plasmaban las últimas noticias del mundo recibidas por radio y se organizaban conferencias para divulgar información básica sobre el país que les acogería. Luis no había sido indiferente a estos llamados para tratar de comprender a la nación que les recibía y a su gente. Pero nada lo había preparado para la bienvenida que el gobierno de México y los veracruzanos les tenían preparada: gritos de júbilo, aplausos, porras, mantas de bienvenida. El ambiente era festivo.

Llegada del Sinaia al puerto mexicano de Veracruz

Tras ese cálido recibimiento, Luis se sintió sereno y confiado. Pasadas las once de la mañana, fue su turno de bajar del Sinaia a quien en silencio le dio las gracias, mientras ponía pie por primera vez en tierras mexicanas.

Nunca más regresaría a España.

Digitalización desde una copia de microfilm del Archivo General de la Nación de México. Registro de Inmigrantes Españoles en México. Archivo General de la Administración

Esta entrada me resultó muy emotiva por contar la historia de mi abuelo a quien yo conocí de pequeña. Sus motivos, ideas políticas y elecciones tuvieron consecuencias para él y para mucha gente que se cruzó en su vida en esas circunstancias terribles. Soy consciente que en ambos bandos hubo pérdida de vidas humanas e historias desgarradoras.

En su futuro estaba casarse con una mexicana y tener cinco hijos, uno de los cuales murió en su infancia. Hizo su vida en México y siempre tuvo un reconocimiento especial para Lázaro Cárdenas el presidente Mexicano que les abrió las puertas del país. Nunca se acostumbró a las cosas picosas de su nueva tierra. En la familia aún preparamos los Pulpos en su Tinta que aprendió a hacer a bordo del Sinaia. Yo recuerdo vívidamente su brazo chueco. Como buen mecánico, una vez nos hizo un buggy.

Autor: Ana Laura Piera Amat / Tigrilla

IR A CONTRACORRIENTE

En medio del caos 2020, hay luces de esperanza.

dibujo por Ana Piera /Tigrilla

Todos hemos estado ahì, en ese lugar al borde del abismo, cuando tienes la opciòn de saltar a un estado de tristeza o de plano depresiòn, o decides dar dos pasitos atràs y empiezas a dar gracias por todo lo que SI tienes.

Sin duda son tiempos difìciles. Hay que estar siempre conscientes de que para algunos lo es màs que para otros. Aunque a veces sale nuestro yo egoìsta a quien le vale un pepino los demàs y sòlo quiere revolcarse en su pena. Està bien, siempre y cuando regresemos a ese punto donde damos esos dos pasitos atràs y nuevamente nos cuidamos a nosotros mismos y tenemos la capacidad de ser empàticos de nuevo. A veces hay cosas que ayudan.

Estos dìas la “cosa” que me ha ayudado mucho es el nacimiento de un nuevo integrante de mi familia: mi primer nieto. Y ahì tengo dos reflexiones al respecto: una: mi hijo me hizo abuela joven y pues por un lado quisiera ahorcarlo, (cosas de la vanidad), pero por otro, esa pequeña personita que acaba de llegar a este magullado mundo me da esperanza. Debo confesar que cuando supe del embarazo no me entusiasmè mucho, pensaba que no era momento para esto. Tendemos a pensar que lo que nos pasa es lo PEOR que ha pasado en este mundo y NO ES CIERTO. Una mirada al pasado nos confirma que todo el tiempo estàn pasando cosas que ponen a la humanidad a prueba y de alguna u otra forma salimos adelante. Ir a contracorriente de todo lo malo que sucede es hacer una declaración de esperanza en un futuro mejor.

¿A tì què te ayuda a seguir?, ¿què te consuela cuando estàs al borde del abismo?

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

5 MOTIVOS PARA REVIVIR UN BLOG (mi blog)

PORQUE REVIVIR UN BLOG?

  1. No està MUERTO. El pobre aùn respira. No lo han borrado. ¡Què suerte! ¿no?. Eso sì, està casi casi en las ùltimas, pero mientras hay vida hay esperanza. ¿A que sì?
  2. Porque tiene informaciòn tuya. ¡Sì!, es casi casi como una amiga ìntima a quien le has contado algunas cosas de tì, algunas muy personales, hay fechas, recuerdos, anècdotas en fin. Habrà que seguir platicando con nuestra amiga ¿no?, de seguro querrà que nos pongamos al dìa.
  3. Es el tiempo indicado para revivirlo. Quizàs habìas dejado de escribir por falta de tiempo. Bueno pues resulta que este monstruito del Covid quizàs nos ha dejado con màs tiempo que antes. Claro que no serà en todos los casos, pero bueno. Si hay tiempo, hay que aprovecharlo y asì no nos aburrimos.
  4. Hay cosas que decir y compartir. Si, incluso aunque nadie nos lea, esto puede funcionar como una buena terapia. ¿Para què pagarle a un sicòlogo cuando puedes” terapearte”por acà?, (Sicòlogos espero no lo tomen a mal, su trabajo es muy necesario pero a veces sòlo hace falta escribir un poquito). Y tambièn arreglar un poquito, porque tu amiga ìntima ha perdido algunas fotos, algunas imàgenes y pues nada, habrà que echar una manita de gato aquì y allà.
  5. CONECTAR con màs gente no resulta una idea tan mala. ¿Què piensas? Si tu mismo tienes un blog y me lo quieres presentar con mucho gusto pasarè a visitarlo. Los temas que me interesan son cuentos, ficciòn, fantasìa, literatura, etc.

Estarè dando mantenimiento a mis entradas antiguas y por supuesto posteando cosas nuevas. Ya lo veo que va agarrando mejor color…

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

KUKULKAN

Cuento corto, original.

Photo by Alex Azabache on Pexels.com

-Mi señor Kukulkán, ha visto lo que sucede en la tierra?
Kukulkán el noble dios de los mayas, deja de observar la enorme y bella esfera azul que cuelga en la noche sin fin del universo.
-Lo he visto mi querido Ah Kin Xoc, tu sabes que siempre estoy al pendiente de los míos, aunque pocos me recuerden.
-Señor, la gente moderna tiene en alta estima a los Mayas y a la noble Ciudad de Chichén Itza, han declarado el templo de mi señor como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.


Kukulkán, la Serpiente Emplumada, suelta una carcajada sonora y mira fijamente a su servidor:
-Ah Kin Xoc, eso es ridículo. Mi pirámide no necesita que la nombren maravilla, siempre lo ha sido. Lo mismo que quienes fundaron, construyeron y habitaron las grandes ciudades del Mundo Maya. Ese nombramiento no nos hace mas maravilla de lo que ya éramos. Pareciera que a mi gente se le ha olvidado esto.


El fiel sirviente asiente y no puede dejar de observar una nube de tristeza que empaña la mirada del dios.
-Ak Kin Xoc, amigo, ¡extraño nuestro antiguo mundo!
-Fueron buenos tiempos sin duda, mi señor
-Ya me hace falta visitar mi tierra personalmente, ¿cuánto falta para el próximo equinoccio?
-Muy poco mi señor, ya podrá usted descender por su templo y fecundar la tierra, como siempre.


Kukulkán suspira y luego masculla entre dientes “maravilla del mundo…siempre lo hemos sido, siempre lo seremos, mmmmh, y tantas otras maravillas creadas por gente excepcional en otras partes de la Tierra, que siéndolo no son reconocidas ni recordadas, ¿con qué autoridad se ponen a decidir estas cosas? estos hombres modernos y sus ocurrencias…”

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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