Canal RSS

FLORIFAGIA (un cuento extraño)

Publicado en

Estaba harta del niño de cara traviesa y orejas puntiagudas que siempre la miraba desde el espejo, a veces aprobatoriamente, otras con franco disgusto en sus ojos de verde inquietante. ¡A la mierda con el niño! dejò de mirar el espejo para no encontràrselo y se dedicò a sus cultivos de flores. Era éste un pasatiempo que había llegado a su vida sin querer, en una ocasión una hermosa orquídea habia irrumpido la aridez del jardín trasero con su espectacular belleza y deliciosas variaciones de rojo, tal vez alguna semilla perdida había ido a parar en medio de aquel desierto.  En vez de cortarla decidió conservarla y cuidarla. Descubrío que mirar la flor le traía paz y sentía que algo de la belleza de la flor pasaba a su ser maltrecho. A la orquídea siguieron crisantemos, rosas, lilas….aprendió a cultivarlas y luego se sorprendió comiéndolas con la esperanza de que aquella belleza la saturara y la transformara por completo. En toda su vida no había sido mas que una ser feo por dentro y por fuera, una criatura maldita.  Sabía de sobra que toda belleza es efìmera y la del mundo vegetal lo es aùn mas que la humana. Con todo, algo habia de cierto en su teoría, y la belleza le duraba unos cuantos dìas: su piel marchita rejuvenecìa y se ponìa suave y tersa como pètalos de flores, despedìa un aroma peculiar segùn el tipo de flor que hubiera comido… por ejemplo, el olor a rosas la metìa en problemas. El viejo Augusto, el jardinero del rumbo, se sentìa atraìdo por los efluvios de rosa que percibía en el aire e intentaba saltar la enorme verja de la casona inflamado por el deseo de encontrarse con la fuente de aquel olor embriagador. Invariablemente,unos gritos horripilantes lo despertaban  del embrujo: -"¡largo, largo! ¿no sabe que esto es propiedad privada? ¡¡Fueraaa!!" El pobre hombre  se alejaba corriendo, no sin antes persignarse y hacer el signo de la cruz.
Como siempre, el efecto de las flores no duraba mucho y toda ella se empezaba a marchitar…. era hora de alimentarse otra vez, y aunque no lo viera, sabìa que el niño del espejo la miraba con mayor desaprobaciòn que nunca. 

Trabajò mucho para cultivar flores cuya belleza durara un poco mas y fuera mas profunda en el sentido de no solo transformar la carne, sino tambien el espíritu, pero sus esfuerzos fueron en vano. Un dìa, en medio de la frustraciòn decidiò dejar a un lado las tiernas flores y comer espinas, no sòlo esò, también comiò malas hierbas: lirios, adelfas, belladonas. Mientras comìa escuchaba una risa diabòlica desde el espejo, intentò parar pero aquello se volviò compulsiòn y mientras mas comía su cuerpo comenzò a ponerse rígido,  a parecerse a un cactus, filosas espinas la recubrieron de pies a cabeza y sintió sus adentros fibrosos y secos, quiso gritar pero de su boca no salió ya ni un sonido. Esta vez el efecto no durò tan solo unas horas, esta vez duro semanas y fue lo mas parecido a una muerte lenta y cruel.

Cuando los efectos del envenenamiento pasaron y volviò a su fealdad de costumbre, aquella que la habìa empañado desde su nacimiento y que se habìa exacerbado con la edad, corriò a hacer añicos el espejo y destruyò los cultivos de flores y  malas hierbas. Simplemente se quedó con ella misma.

Tigrrrilla (un cuento medio extraño….)

 

 
 

Anuncios

Acerca de tigrilla

Cuentera, viajera, amiguera, me encanta la naturaleza y asombrarme con ella

»

  1. Extraño me pareciera si no tuviese ese final, viniendo de ti. Es genial, sencillamente estupendo.
     
    Cuántas veces el camino por donde transitamos se vuelve sólo ansiedades, compulsiones, inconformidades frente al espejo… 
     
    Que se me hace que tú tienes el espejito mágico ese que hace ser así, la tigri, la mujer que sonrie a la vida, la de ojitos bonitos, traviesos, la "chila", (o chida, dicen los chilakiles), je.
     
    Se le quiere bien, mi niña.

    Responder
  2. Un cuento medio extraño, dices. Un extraño en un cuerpo, diría yo. Un espejo extrañado, un jardín por cultivar, un vacío por olvidar. De tanto andar comiendo, hasta el estomago inflamó y de paso se perdió, sin saber que siendo ella, en el camino quedó.
    Saludos y gracias por la visita.
      

    Responder
  3. Ami me parecio un poco mi vida… o al de otros intentando ser cosas que no son, comiendo un poco d otras personas para ser como ellas….y luego descubrir que no vale la pena….no se.. a mi me gusto, como todos tus cuentos 

    Responder
  4.  Buen cuento…Y es que hay algo que no sea "medio extraño" en los caminos de la vida? Espejos, espejos son. estamos dentro no lo que se refleja fuera. Un beso

    Responder
  5. Muy buen cuento, mi niña Tigri. Espejos. No sabes cómo los odio. Más de uno ha ido a parar roto en la basura sin importarme los 7 años de mala suerte. A veces los espejos nos hacen ver cosas que no son. Ellos sólo nos muestra, al igual que una foto, un instante congelado, una imágen ni cercana a la realidad de quien se mira. Es cierto que mucha gente se deja llevar por lo primero que ve: un cuerpo, una cara, y no se permite ir más allá en su conocimiento si esa primera impresión les ha sido negativa. ¿Quién desearía que se queden perosonas tan superficiales con nosotros? Otros, en cambio, perciben cierta química y se permiten conocer más al detalle a esa persona. Esa es gente más espiritual, con la vista mucho más amplia y clara. Creo que ese es el tipo de gente que vale la pena conocer. 
    Enorme derroche de imaginación, amiga, es este cuento. Comer espinas!!! No es ni tan raro tu cuento. ¿Cuántas espinas nos ha tocado tragarnos en la vida? ¿Cuánto nos han secado por dentro? ¿Cuán tiesos nos han dejado el corazón? ¿Cuánto miedo nos han sembrado? Muchas veces hemos quedado tan marcados que nunca más nos atrevemos… a nada. ¿Cuán florífagos hemos sido a lo largo del tiempo? Cremas, dietas, gym, frutas, pastillas, masages, inyecciones, tratamientos faciales… para de contar. HAy que romper el maldito espejo, mi niña, pero uno que se rompe, nacen 10 nuevos- mucho $$$$$$$$ en juego-. Es el negocio de la belleza, de la moda, de que un par de maricas francesas nos digan cómo tenemos que vernos año tras año: con nalgas discretas o abultadas, bubis infladas, o pechos planos, o cuerpos anoréxicos, cutis eternamente jóvenes… ¡A la mierda todo eso! La vida no es así, todo es efímero y cada etapa tiene su belleza. Y si te fijas bien, todo lo que hacemos es para agradarle a aluien, especialmente al sexo opuesto: ¡Como si ellos fueran la gran cosa! ¡Como si ellos jamás envejecieran ni se quedaran calvos ni les saliera panza chelera, ni todo se les viniera al suelo!
    Bueno, ya comimos flores, mi Tigri, y también espinas, ahora lo único que nos queda, ante la realidad, es romper el espejo y empezar a mirar lo mucho de bendito que nos rodea y nos habita.
     
    Un besotote;
    Diana
     
    P.D. He leído el cuento unas cinco veces, porque cada vez que venía a comentártelo me daba un error al aplanar "agregar comentario" y se colgaba la página en un loop interminable.

    Responder
  6.  Cuánto me alegro, Doña Tigrri, de que hayas subido este cuento. Honestamente no sé todavía ni qué comentar, creo que éste es un ejemplo por excelencia de la multivocidad, de la multiplicidad de cuentos encerrados en uno solo, de historias subyacentes que gritan entre líneas para quien sepa escuchar, con sus voces más o menos crípticas. Me recuerda la escena de una de las películas de Harry Potter en que Harry tiene que ir a un baño a abrir su huevo para escuchar las voces dentro del agua porque sólo dentro del agua hacen sentido.
     
    Muchas veces escribimos mucho más de lo que nosotras mismas creemos o estamos conscientes de estar escribiendo. Este cuento me parece que sí tiene que ver con la autoimagen y la conciencia recriminatoria que su vista nos devuelve. El espejo interior, ése que no se calla por más que lo rompamos. Flores, cactos… son para mí imágenes tan cercanas y familiares que mis propios cuentos están plagados de ellas. Y cada vez son distintos. Y más si son tuyos y no míos. Se me antojaría en este momento tener a mano un buen diccionario de símbolos, tengo uno medio chafa pero prometo que cuando regrese a casa le echaré un ojo y si encuentro algo interesante al respecto de flores y cactos te lo vendré a contar. Por lo pronto me quedo con la interesante y estimulante intriga dándome vueltas por la mente. Tu cuento dice cosas más allá de las palabras, mucho más allá de las imágenes con que lo narras, más allá que cualquier otro cuento que te haya leído. Me lo llevo. No lo copio, me lo llevo en la cabeza esta vez. Creo que me seguirá diciendo muchas cosas.
     
    Te dejo un super abrazo sin perfume y sin espinas.
     
    Iliana.
     

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: