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We found love in a hopeless place… (encontramos amor en los lugares imposibles)

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fotografía por Ana Laura Piera, Tigrilla)

Checando fotos y haciendo una conexión….

SOÑANDO CON MARIPOSAS

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fotografía de Ana Laura Piera

“¡Ya vienen!”. Su corazón se regocijó evocándo cielos anaranjados y árboles cubiertos de pequeños fuegos vivientes. Como un olvidado eco de su niñez perdida, creyó escuchar otra vez la sabia voz del abuelo:

“Son las Monarcas Juanito, Papalotl, -así le decían los antiguos mexicanos-, no hay insecto mas valiente que ellas, ni mas hermoso, no señor, no lo hay”

Y aquella tarde, como tantas otras, abuelo y nieto habrían espiado el horizonte para verlas llegar, cada uno con la ilusión de ser el primero en anunciar su retorno. Juan Manuel recordaba quedarse dormido para después despertar ante el grito jubiloso del anciano: “¡niño, levántate, ya están aquí!” entonces, sus ojos jóvenes y sedientos, se abrían inmensos para beber sin medida el espectáculo fascinante de millones de pequeñas Monarcas llegando a los bosques de Oyamel en tierras Michoacanas.

“Vienen del norte hijo, de muy lejos. Vienen huyendo del frío. Son increíbles, recorren muchos, demasiados kilómetros para llegar aquí. Si hubiera ido a la escuela te podría decir cuántos pero no lo sé. Sólo sé que son maravillosas”. La voz del abuelo sonaba diferente cuando hablaba de las mariposas, Juan Manuel pensaba que parecía la voz de otra persona, quizás alguien más joven, una voz llena de emoción y asombro.
Como si fuera un terrón de azucar en la boca diluyéndose lentamente hasta que sólo queda un dulce regusto, así se desdibujó el recuerdo del viejo.
Ahora, Juan Manuel ya no era el niñito de ocho años sino el joven de veinte soñando con un par de alas y en emigrar como las Monarcas.

“Quiero ser como ellas” pensaba. “Elevarme al cielo y recorrer todo el camino hasta el norte, ganar mucho dinero con mi trabajo”

A Juan Manuel le habían hablado de los peligros que enfrentaban los migrantes que soñaban con viajar a los Estados Unidos pero cuando pensaba en las mariposas todo le parecia posible: “ellas son tan valientes, tan fuertes y resilientes. Algo me habrán enseñado todos estos años de observarlas”

Y Juan Manuel se fue de su tierra natal sintiendo aletear en su alma un par de alas elegantes y simétricas. Tenía la voluntad puesta en un solo objetivo: llegar, triunfar. Había iniciado el viaje al mismo tiempo que las mariposas regresaban al Norte después de cumplir con su ciclo de vida en su refugio boscoso. El cielo azul de abril se tiñó entonces de inquietos anaranjados, y siguiéndolas iba él. ¡Que importaban los pies sangrantes, la sed perenne, el hambre, los peligros y los maltratos! él era una mariposa como las que llegaban a su tierra y como ellas, llegaría a su destino.

El “Norte”, la tierra prometida y sus habitantes lo habían recibido como se recibe a una pequeña y repulsiva larva, pero luego él se habia vuelto una crisálida llena de promesas, para después emerger imago, adulto, alcanzando un modesto éxito como forastero en tierra ajena. Así, se había forjado una vida, se había reinventado a sí mismo pero nunca había olvidado su México, su tierra, cuya voz constantemente escuchaba por las noches, llamándolo: “Juanito, Juan, Juan Manuel…”
Igual que sus mariposas, un buen dia emprendió el viaje de regreso.

Juan Manuel espera hoy nuevamente por las Monarcas, las arrugas surcan su rostro, su pelo se ha teñido de blanco, ya no sueña con irse o regresar, sueña con ser como esos guerreros aztecas de los que su abuelo le hablaba, aquellos que, muertos en batalla, se elevaban hasta el sol y después de ayudarlo a andar por cuatro años se iban al tlallocan o al tamoanchan y se transformaban en pájaros o mariposas de diferentes colores, y pasaban el tiempo libando miel de las flores. El sabe que clase de mariposa desea ser: quiere ser una Monarca, lo desea con toda su alma.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

COMO DICE MORRISEY: “Everyday is like Sunday” en el 2020

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2020

EL AÑO ENMASCARADO

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La ciudad pensó que algo andaba muy mal cuando sobre sus lomos no pasaban los mismos contingentes de personas tanto en carro como caminando. Los pequeños pueblos turísticos estaban a punto del infarto al ver que ya pocas personas acudían a admirarlos. Los animales también estaban confundidos, perros y gatos sobre todo, veían con extrañeza cómo sus amos se ponían bozal y lentes protectores para salir, actividad que cada vez hacían menos. Los sofás de las casas comenzaron a sentir el peso de sus dueños a todas horas y más de uno tuvo ganas de desaparecer. Las casas se cansaron de la constante presencia de sus habitantes “¿cuándo volveremos a estar solas? pensaban mientras lanzaban suspiros pesarosos que salían por las ventanas. Las aves del cielo atónitas, veían cómo disminuían sus objetivos para depositar sus excreciones. En suma, era un año extraño, un año anómalo donde todo estaba al revés. Para algunas personas todo aquello era un sueño, aquellos a los que les costaba trabajo dar un beso o un abrazo estaban fascinados, nunca más tendrían que fingir que no se daban cuenta de que debían saludar o platicar con alguien. ¡Por fin se respetarían los espacios vitales! La sana distancia y el embozamiento, ocultaban las muecas de disgusto, aunque también, las sonrisas. Para otros era una pesadilla. Aquellos que añoraban el contacto piel a piel y la cercanía con sus semejantes. La humanidad debía aprender a hacer las cosas cotidianas de otra manera. En el ínter, ciudades, pueblos, casas, mascotas también tendrían que resignarse a una nueva vida. En los anales de la historia de los animales domésticos, aquel año se conoció como “El Año Enmascarado”.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

JOVEN FRANKENSTEIN

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Photo by Daria Shevtsova on Pexels.com

En algùn lugar lo habia leìdo, o acaso fuè el tema de una pelìcula, o tal vez un videojuego que jugò en casa de algùn amigo. El caso es que la idea le retumbaba en el cerebro desde entonces. Era una idea loca, sucia, imposible. Pero no podìa evitar sentir una curiosidad malsana que lo llevò a dar el primer paso.

Ocurriò en el baño, mientras se cortaba las uñas, actividad despreciable pero necesaria. Ya en alguna ocasiòn casi le habìa sacado un ojo a un compañero de la escuela con sus uñas demasiado largas. Igual que cuando pelaba manzanas y lograba una roja espiral continua y sin cortes, le satisfacìa enormemente cuando obtenìa un recorte perfecto de la uña sin arruinar la caracteristica forma de media luna. Aquella ocasiòn no tirò las lunitas a la basura, cuidadosamente las juntò y las guardò en una caja pequeña de cartòn.

Otro dìa en que su madre lo llevò a la peluquerìa, aprovechò una distracciòn del peluquero y que su madre estuviera leyendo una revista de chismes para hacerse de unos mechones de su propio pelo. Con un ràpido movimiento, digno de un carterista se habìa guardado en una bolsa del pantalòn los hùmedos cabellos. Una niña de largo pelo rubio recièn liberado de una cola de caballo, se le quedò mirando extrañada pero èl le sacò la lengua, lo que bastò para que la niña, ofendida, volteara para otro lado.

Como si el universo conspirara para hacerle las cosas màs fàciles, cayò enfermo de gripe. Se la pasò moqueando por tres dìas y sin que nadie se diera cuenta, guardò en un frasquito los lìquidos viscosos y burbujeantes que sacaba por la narìz. Despuès de eso consiguiò màs frascos para guardar otras cosas, entre ellas un buen pedazo de su propia mierda, costras de heridas forzadas a desprenderse a la fuerza, pestañas, cerilla de los oìdos etc…cuando sintiò que tenìa bastantes muestras decidiò dar el siguiente paso.

Habìa sido un acierto quedarse sòlo en casa aquella tarde alegando dolor de estòmago mientras los demàs salìan a comprar helados y pasear por el centro. Si hubiera habido gente en la casa los hubiera alertado el asqueroso olor que despedìan las muestras una vez destapadas y mezcladas en un recipiente de vidrio tomado de la cocina. No estaba seguro de què hacer, pero le pareciò apropiado intentar con el microondas. El calor tal vez servirìa para despertar a la vida a aquella masa informe y maloliente. Programò el aparato en la potencia mas alta por un minuto. Lo que siguiò fue una sucesiòn de pequeñas explosiones y crujidos, salpicaduras al interior del micro y un olor a mierda horneada que lo hizo pensar por primera vez si lo que estaba haciendo no era una locura. Sacò con cuidado el recipiente y observò su contenido, se entusiasmò al ver que una parte se habìa levantado como cuando se esponja un pastel. ¡Un hàlito de vida!-pensò, pero luego se abriò una burbuja en la superficie por donde saliò un gas nauseabundo al mismo tiempo que se bajaba el “pastel”.

Quedò devastado pero no se diò por vencido. Siguiò juntando excrecencias: orina, lagañas, lo que se acumula entre los dedos de los pies cuando no te bañas por varios dìas. Se le ocurriò que debìa mezclarlo con algo que de por sì estuviera unido a la cadena de la vida, asì que agregò tierra y agua a la mezcla y lo puso al horno, ahora al horno tradicional.

Igual que la vez anterior, habìa escogido un dìa cuando se encontraba solo nuevamente. Todos habìan ido a ver los abuelos pero èl dijo que tenìa tareas. Por si las moscas abriò todas las ventanas de la casa y tenìa en la cocina cloro, escoba y trapeador listos en caso de un posible desastre.

Despuès de poner la mezcla en el horno por algunos minutos, la masa comenzò a levantarse, primero muy sutilmente pero luego fue levantàndose màs y tomando forma, forma humana. Acabò horneando una rèplica de sì mismo, muy pequeña, no pasaba de 20 centìmetros pero le impactò el parecido con èl mismo. Parecìa una galleta extraña pero podìa reconocer sus facciones en ella. La tomò y borrò sus rastros. Se llevò la “galleta” a su habitaciòn.

La emociòn del dìa lo rindiò y cayò en un sueño profundo. Habìa puesto su rèplica debajo de la cama. Soñò que de alguna forma extraña cobraba vida y se encontraba frente a èl pero con un tamaño mayor y lo miraba fijamente. Pero tambièn, dentro de su sueño, presintiò algo: su sueño ya no era sueño, era la realidad. Abriò los ojos y ahì estaba frente a èl su rèplica, viva, respirando y latiendo, esperando algo de èl. Ya no podìa esconderla debajo de su cama asì que la metiò en su clòset y cerrò con llave. Supo que tenìa entre sus manos algo muy especial.

Aprendiò a sacarle provecho: se encerraba en su cuarto y le ordenaba que hiciera sus tareas, aquella cosa las hacìa, no con excelencia sino al mismo nivel con que las hubiera hecho èl mismo. Era perfecto en su imperfecciòn. Lo vistiò con su ropa y lo enviò a la escuela, èl se quedaba descansando en su cuarto. Sus padres salìan temprano, nadie descubriò el engaño. Comenzò a pedirle cosas: “tràeme esto”, “haz aquello”. Se sentìa como un rey con su esclavo.

Un dìa, su rèplica besò a Daniela, una de las niñas mas feas del salòn. Esto no habìa sido ordenado por èl y fuè el hazmereìr de todos. Se enterò por las redes sociales y estaba en shock, sobre todo porque había fotos circulando. Nuevamente se asegurò de estar solo en casa para regañarle e incluso lo amenazó con quitarle la vida. Su clon no decìa nada, no tenìa expresiòn, sòlo el movimiento provocado por su respiraciòn indicaba que estaba vivo, oyèndolo.

Al final su creación decidiò revelarse pues su pasiòn por Daniela era mayor que la lealtad a su hacedor. Una tarde cuando estaba terminando tareas decidiò terminar con todo. Un cuchillo de la cocina puso fin a la vida del joven Dr. Frankenstein, el asesino tenìa ya lista una caja de plàstico para guardar el cuerpo y evitar desastres mayores. Enterrò el cuerpo en un terreno baldiò y asumiò por completo la personalidad de su creador. Nunca nadie se diò cuenta de la verdad.

AUTOR: Ana Laura Piera (Tigrilla)

DE MAGOS Y ESTRELLAS…

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dibujo por Tigrilla

El anciano miraba y miraba desde la torre màs alta del antiguo castillo. Iba de cuarto en cuarto, asomàndose en todos los balcones, esperando tener una mejor perspectiva del cielo nocturno pero todo era en vano: no encontraba su estrella…..èsa que era la luz de sus noches, la blancura de sus horas, la frialdad gaseosa que mantenìa tibio y latiendo su corazòn.

“Alhenna, Alhenna, ¿dònde te has metido?, ¡esto es terrible…. terrible!”

Alhenna la brillante, la hermosa, la rebelde que una noche dejò su naciòn de estrellas y bajò a la tierra, embrujada por un mago. Consumada su uniòn, ella regresò a su puesto en el cielo y desde ahì lo habìa amado fiel y constante. Fue testigo de los estragos del tiempo, viò su noble barba negra convertirse en una cascada nìvea, el liso de su frente convertirse en barrancas de sal. El habìa cambiado tanto, pero el amor que se tenìan era inmutable. ¿¿Què habìa pasado?? Vencido por una tristeza mortal se dirigiò a su habitaciòn.

Tras incontables horas de derramar làgrimas, èstas habìan hecho un rìo debajo de su lecho. Diminutos peces nadaban en èl siguiendo el curso del agua hasta el sòtano. Libros y muebles flotaban en aquella tristeza acuàtica que minaba los cimientos de la antigua construcciòn. De repente, en medio de la oscuridad, una tìmida luz se hizo presente dentro del dormitorio del anciano. Este mantenìa cerrados los ojos y no la percibiò sino hasta que la pequeña luz se habìa vuelto tan brillante que era imposible ver otra cosa que no fuera ella.

“Oh mi amor, mi dulce amor, Thuban, no llores, mìrame, aquì estoy, ya es hora”

Thuban, el mago abriò los ojos y de inmediato fue cegado por la luz de Alhenna. Un frìo abrasador fundiò su cuerpo con la estrella. Sus ropas se vaporizaron y quedò desnudo. Oleadas de un placer celestial inundaron al viejo, su cansado cuerpo se estremecìa y con cada movimiento la juventud perdida regresaba a èl. Carne, huesos y gases helados, se unieron gozosos para siempre y se elevaron despacio rumbo a su lugar eterno en la noche del mundo.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

CYBORG II

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dibujo por Tigrilla

Adivinando que los malditos cyborgs acabarìan por eliminar a todos, fingiò ser uno. Imitar convincentemente su comportamiento no fuè fàcil, pero peor habìa sido esconder su propia humanidad. Sòlo tenìa unos pocos, preciosos minutos de soledad cuando simulaba recargar baterìas; mismos que aprovechaba en leer un libro que tenia escondido y que consideraba su tesoro; leyèndolo recordaba que no estaba hecho de metal y circuitos electrònicos, sino de piel, huesos y espìritu. Un dìa el aullido de sirenas y el parpadeo frenètico de luces le indicaron que habìa sido descubierto. La puerta del mòdulo de recarga fue sellada y ya no se volverìa a abrir jamàs. Se despojò lentamente de su piel de robot hasta quedar desnudo y luego, hacièndose un ovillo en el piso helado, se dispuso a leer hasta el final.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

si gustas leer mi cuento Cyborg I te dejo el enlace: https://tigrillasblog.wordpress.com/2006/08/08/c-y-b-o-r-g/

PORTIA

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Photo by Pixabay on Pexels.com

Portia esperaba paciente en su pequeña cajita, que a su vez se encontraba dentro de una sofisticada nave espacial, equipada con lo último en tecnología. Su misión no la comprendía pues su destino estaba en manos de un grupo de arrogantes ingenieros escondidos detrás de un montón de computadoras que lo controlaban todo, incluso su suerte. Atrás habían quedado los días en que su mayor preocupación era ir por el ingenuo insecto que hubiera cometido la estupidez de acercarse a su tela y quedar atrapado en ella; ahora no sabía ni qué le esperaba ni a dónde iba. El conteo regresivo inició y Portia se encaminó, sin saberlo, al espacio exterior.

¿Qué hace una araña en el espacio?, comer, descansar, reproducirse definitivamente no, porque las futuras parejas de Portia no soportaron el despegue. Todos los machos murieron a los pocos segundos. Los científicos podían decirle adiós a los experimentos sobre apareamiento y reproducción de arácnidos. Las demàs hembras fueron muriendo en el camino y sòlo quedò Portia a quien le esperaba una larga temporada sola, solita, hasta que encontró la forma de salirse de su caja.

En la Tierra, los ingenieros y científicos se miraban unos a otros con caras de preocupación mientras los astronautas buscaban sin éxito en cada rincón de la nave, pero Portia seguía sin aparecer. Nadie lo sabía a ciencia cierta pero lo sospechaban: era muy probable que hubiera abordado una sonda espacial que tomaría muestras de polvo marciano, lo que significaba que había una araña suelta en el espacio. Nadie estaba seguro de lo que podría ocurrir, aunque la mayoría pensaba que no había de qué preocuparse ya que seguramente Portia no sobreviviría en caso de salir a la atmósfera marciana.

Portia estaba encantada de verse libre de su pequeña cajita y  cuando la sonda aterrizó en el polo norte marciano  y se abrieron unas pequeñísimas compuertas, ella salió felíz a recorrer el planeta. Lo bueno de ser una araña especial es que lo inesperado es posible y Portia no cayó muerta, sino que al contrario, la atmósfera del planeta rojo le sentó de lo màs bien. Se puso a recorrer su nuevo entorno, topándose con los cadáveres fulminados de otras sondas espaciales enviadas anteriormente: arañas de metal que fueron vencidas por los rigores de aquel clima caprichoso de tremendas variaciones de temperatura y terribles tormentas de arena.

Para Portia había muchas cosas que ver, oler y sentir, especialmente le comenzaron a llamar la atención unas extrañas pero seductoras vibraciones que podía captar con sus patas, ni corta ni perezosa se dirigió al lugar donde las vibraciones se sentían con mayor fuerza.

Nadie lo pudo haber previsto, cuando la gente en la Tierra se diò cuenta era muy tarde; nada se podia hacer contra una invasión de esas proporciones. Los que sobrevivieron para ser esclavizados por aquella raza extraña, contarían con espanto el día en que del cielo aparecieron, como langostas, las naves de aquellos seres translúcidos, seres-araña con extrañas protuberancias en los costados a manera de patas, todos cubiertos de un pelo tóxico que cerraba las gargantas; ¡ y qué decir de las terribles mordeduras venenosas y de la seda que lo envolvia todo como una mortaja!. Aquello había sido una pesadilla.

Y nadie jamás se acordó de Portia ni la reconoció en sus fieros descendientes que lograron conquistar la Tierra.

Autor: Ana Laura Piera /Tigrilla

Nota: Porque el nombre de Portia?

Portia es un género de pequeñas arañas araneomorfas de la familia Salticidae, que se alimenta de otras arañas. Las 15 especies que incluye se encuentran en África, Australia, China, Malasia, Myanmar (Birmania), Nepal, India, Sri Lanka, Filipinas, y Vietnam.Según Kefyn Catley, aracnólogo y educador en el Museo Americano de Historia Natural, es la “araña de apariencia más extraña”. La describe como “un cruce entre el Monstruo de la Laguna Negra y un extraterrestre”. (tomado de la Wikipedia)

LAS BABOSAS

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CUENTO ECOLOGICO…

Se arrastran envueltas en su propia humedad, prefiriendo las largas noches de cuarenta y ocho horas a los brevísimos pero calcinantes periodos de sol.
Nada recuerdan de su pasado humano ni porqué se encuentran condenadas a vivir arrastrándose lentamente por el suelo.

En sus inicios la Tierra fue un planeta formidable y majestuoso, que fue presa del canibalismo de sus habitantes humanos que se la comieron lenta, pero inexorablemente y la llevaron a la esterilidad total en aras del “progreso”.
Después de experimentar terribles cambios climáticos y cataclismos, tambièn epidemias por virus mortales causados por ellos mismos al no respetar al planeta que los cobijaba. Volvieron la Tierra en un lugar yermo y casi sin vida; fuè entonces cuando un asteroide vagabundo puso fin a su existencia -ya sin propósito-, y sólo quedaron unas cuantas rocas a la deriva en el espacio, evidencia de que alguna vez aquel gigante azul tuvo un lugar en la danza sin fín del universo.

Sin un hogar al cual regresar, las almas humanas fueron enviadas a otro planeta y en otra forma física, menos sofisticada, para que empezaran desde cero.
Por eso hoy se encuentran ahí, atrapadas en resbalosos cuerpos, arrastrándose milímetro a milimetro, noche tras noche, buscando su alimento entre las vegetación podrida y restos de animales.
Apareándose sin placer, intercambiando roles sexuales con cada ciclo, dejando su simiente transparente envuelta en la fría tierra de aquel lugar, cumpliendo sin chistar con las normas naturales que regulan su existencia, y así seguirán hasta que alguna vez un destello de conciencia las golpee y las haga RECORDAR…

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

FANTASIAS SEXUALES 2020

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PALABRAS OBLIGATORIAS PARA UN CUENTO CORTO: castañuelas, pasamano, artìculo, rimbombante, calidez

Era ella un personaje RIMBOMBANTE que aparentaba ser mas felìz que
unas CASTAÑUELAS. Todos hablaban emocionados de su CALIDEZ y la
buscaban ardorosos en cuanto sus obligaciones familiares y de trabajo les daban un respiro. Era Tita un ARTICULO de placer y fantasìa, un PASAMANO entre sus àcidos hogares y su dulce vida secreta. Los que mas
contentos estaban eran los de la fàbrica de muñecas sexuales
Orient, con su nuevo modelo inflable: Tita 2020, que gracias a la pandemia habìa salvado a la empresa de la bancarrota.

Autor: Ana Laura Piera / Tigrilla

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